¿Marca digital personal? Yo no la necesito ¿o sí?

“Caminando con la cabeza agachada y absorto en sus pensamientos, Juan salió del edificio de la empresa donde recién le habían dicho que su perfil no era el que estaban buscando para un empleado de la prestigiosa compañía. No lo terminaba de entender. ¿Qué habría pasado? Todas las pruebas y exámenes los había aprobado excelentemente según le habían dicho, y hasta era el candidato con más probabilidades, de acuerdo a su entrevistador. Sin embargo después de que la chica de Recursos Humanos entro con el reporte de su perfil en redes sociales, todo había cambiado. No lo entendía. ¿Que tenían que ver sus redes sociales? Esas eran personales y no debían afectar a su candidatura para el puesto. ¿Pues que tenían que ver una cosa y la otra? ¡Nada!… ¡Ni hablar! Ellos se lo perdían y ya habría alguien a quien si le interesara todo lo que él podía ofrecer. Levanto la cabeza con decisión, saco su celular y comenzó a escribir un post. “Empresas ridículas que no le dan oportunidad al talento joven. Nos discriminan y solo se fijan si nos vemos bonitos en nuestros perfiles. Tontos. Ellos lo pierden y yo lo ahorro”. Al cabo de una hora varios de sus amigos ya habían dado like y comentado apoyando su postura crítica y defensiva…”

Con la llegada de las redes sociales y su gran penetración en las sociedades modernas, y su posicionamiento como un punto neurálgico de interacción para aspectos tan diversos como diversión, negocios, política, cultura, etc. han surgido gurús, expertos y líderes de opinión en diversos temas como son los bloggers, youtubers, tuiteros, etc. Y se hacen celebres por ello, generando una marca personal que es importante para ellos cuidar y crecer, pues es su medio de vida y fuente de ingresos. Con esto se hace evidente que no solo las empresas usan las redes como canales de ventas e interacción directa con clientes, y que no solo las empresas tienen una “marca” que cuidar, sino también aquellas personas que deciden usar a las redes sociales, como su canal de trabajo.

¿Pero sólo las celebridades y las empresas tienen una “Marca” digital? ¿Sólo las empresas, artistas, deportistas, políticos, y demás figuras públicas tienen que cuidar su imagen en los medios? O… ¿Acaso cualquier persona con una cuenta en redes sociales debe hacer lo mismo? “¡Pero si yo soy un simple mortal! ¿A quién le importa lo que yo publique en mis redes, que no sea a mis amigos?” dirán algunos.

Es posible que quizás de manera cotidiana no te importe para nada lo que la gente piense de ti en tu vida real, así que, ¿Por qué habría de importarte lo que se piense de manera digital? Desafortunadamente el Internet tiene un alcance mucho más grande de lo que los chismes locales pueden tener y sus efectos son mucho más duraderos. Desde el momento en que cualquier persona crea una cuenta en redes sociales y elige la cuenta que ha de usar, cómo se identificará, qué avatar elegirá para distinguirse, o qué imagen pondrá como portada en su perfil, está construyendo una imagen, una línea de comunicación, un mensaje que trasmite la forma en que desea que el mundo lo vea y perciba. Es decir, está construyendo su marca digital personal.

Esto es importante porque esa es precisamente la forma de cómo nos verán, y las implicaciones de ello van mucho más allá de un grupo de amigos o aspectos sociales como prospectos románticos. Influye incluso en ámbitos académicos, laborales y de oportunidades en general. El crear una marca de manera regular implica tener una estrategia, un plan de difusión, un objetivo, un área de interés, acciones, metas, definición de indicadores, un mensaje, etc. Todo lo que hace una gran empresa para posicionar tanto su nombre como sus productos, debe ser realizado por cualquiera que pretenda tener una buena reputación en línea. De ahí la importancia de elegir desde el principio un nombre digital atractivo, serio, que transmita formalidad y confianza, evitando usar palabras altisonantes o de doble sentido en ellos, o similares.

Hoy día las empresas están utilizando análisis de perfiles en redes sociales, para hacer un diagnóstico de la personalidad de sus candidatos y de sus empleados en activo. Es importante saber si una persona puede ser un terrorista en potencia sobre la marca o un fanático evangelista de la marca corporativa, en una época donde la competencia tanto comercial como laboral, no es solo dentro de la localidad, sino verdaderamente a nivel global, y contar con los mejores colaboradores es importante para lograr la seriedad y compromiso del personal de una empresa.

La buena o mala reputación que una persona pueda tener en Internet definitivamente es un reflejo de lo que es tanto la personalidad de casa individuo, sino incluso del grado de su éxito académico o laboral. El desempeño digital es investigado por los reclutadores y abusar del poder digital puede ser muy perjudicial para nuestra reputación. El supuesto anonimato que existía en las redes, ya ha desaparecido y ahora todo es perfectamente rastreable hasta su origen mismo. Sólo en la unión americana se estima que en los últimos años el 8% de las compañías ha despedido empleados por manifestar abusos o comportamientos, éticamente cuestionables o políticamente incorrectos a través de Social Media.

Problemas comunes de mala reputación en línea que se puede enfrentan

¿Qué se puede esperar si por alguna razón se adquiriera una mala reputación digital? Aunque cada caso es diferente, aquí están algunos de los problemas más comunes que hemos encontrado:

  • Fotos inapropiadas que están usando sin tu permiso o en situaciones inadecuadas
  • Información o comentarios “poco favorables” acerca de su carácter o desempeño profesional
  • Información de incriminación o vinculación en proceso de una acción legal o queja, ya sea como demandante o demandado
  • Ser digitalmente inexistente. No tener una presencia social puede ser un gran perjuicio actualmente.
     

¿Qué puede hacer al respecto?

Una de las reglas básicas de toda actividad digital es que uno debe ser dueño y responsable de cualquier actividad en nuestras propias cuentas de redes sociales. Nunca hay que permitir que nadie maneje nuestras cuentas personales, y menos si son con fines laborales o profesionales, además de que hay que cuidar que lo que otros publiquen sobre uno sea apropiado y debidamente puesto en el contexto correcto de la información. Recuerda que uno debe ser el único responsable de establecer nuestra reputación tanto digital como real. Con esto hay que cuidar la imagen que vamos formando de nosotros mismos, nombre, imágenes, avatars, publicaciones, comentarios en otras publicaciones, con quien se vincula digital y profesionalmente, etc.

Dicen que “renovarse o morir”, y esto es cierto en lo que se refiere a mantenernos actualizados respecto de la información que se publica sobre nuestras áreas de especialidad o interés, pero también sobre los círculos en los que nos relacionamos, sobre las personas u organizaciones con quienes nos vinculamos, o incluso de lo que se dice de nuestro nombre, persona, marca en el mundo digital, a fin de estar enterados y prevenidos para manejar adecuadamente una oportunidad o una eventual crisis. Para ello es vital “googlear” constantemente nuestro nombre o marca en internet, y tomar nota de cuantas veces aparecemos, donde y la forma en que lo hacemos. Aprovecha las utilerías que las mismas redes sociales ofrecen como mecanismos de análisis de la propia marca.

A veces es importante no quedarnos solamente con lo que vemos en los sitios web comunes. En ocasiones es importante y necesario, dependiendo de las necesidades de cada persona o empresa, contar con herramientas que nos ayuden a realizar un monitoreo y análisis constante de las referencias publicadas en Internet. Asegúrate de conseguir la que mejor le convenga según sus intereses, presupuesto y capacidades tecnológicas. En este caso recomendare SWB Social, un producto de código abierto que entre muchas cosas permite un análisis muy detallado y en tiempo real de lo que se dice de una marca. Pero reitero que la mejor recomendación es siempre analizar todas las herramientas que existen en el mercado y elegir la que mejor se adapte a nuestros intereses.

Asegúrate de tener más “Bueno” que “Malo”

Para concluir sólo daré algunas recomendaciones generales, que aunque parezcan de sentido común, debemos recordar que este resulta ser el menos común de los sentidos:
 

  • Publicar información en las redes de manera regular, simple y directa. Sin que se preste a malas interpretaciones o malos manejos. Además de evitar ser políticamente incorrecto.
  • Mantener la seguridad en lo más alto. Tomar medidas para procurar que nuestras cuentas son seguras y evitar que algún hacker pueda usarlas para publicar cosas desagradables.
  • Usar redes es muy fácil pero debemos aprender que bajo ningún concepto debemos revelará información demasiado personal como fechas de nacimiento completas, direcciones, teléfonos, cuentas bancarias, posesiones u otra información personal que pueda ser sensible. El Hackeo social es el método más efectivo de robo de información e identidades.
  • Debemos monitorear constantemente sobre publicaciones, tags o referencias a nuestra persona y tomar acciones al respecto.
  • En caso de encontrar imágenes, tags, o referencias donde no nos sentamos cómodos, o sepamos que la publicación pueda ser causa de algún inconveniente, es preferible pedir a los demás que las eliminen
  • Protege tu e-reputación y aumenta tu presencia digital
  • Desarrolla una estrategia digital real.


Hazlo por ti, para tu vida profesional, para tus amigos y familiares y sobre todo para tu tranquilidad y tu cordura.

(Artículo publicado originalmente en la revista Develop Network No. 12 en su edición septiembre 2015).

Por Víctor Jesús Hernández Salinas
Coordinador de Vinculación y Transferencia de Productos de la Gerencia de Desarrollo de Nuevos Productos y Servicios de INFOTEC.


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