Smart Cities: Calidad y conocimiento para las personas
La administración inteligente tiene un único objetivo: calidad  y conocimiento para todos los ciudadanos. Lo más importante y novedoso es que la administración es personalizada y se atiende de manera individual a cada ciudadano según sus necesidades y demandas concretas, ofreciendo un servicio completo mediante las Tecnologías de la Información (TI). En esto se basa la administración inteligente: en que sea capaz de prever y anticiparse a las demandas de los ciudadanos en el momento preciso.
 
El concepto “Smart City” es novedoso aunque, al día de hoy, puede considerarse  confuso y no bien definido. (Caragliu, 2009). 
 
Algunos autores asociaban el término de Smart City directamente con el crecimiento cultural y profesional de una sociedad que vive en un mismo entorno, en este caso una misma ciudad (Shapiro 2006) y, por otro lado, hay autores que lo asocian al impacto de las Tecnologías de la Información y la expansión de su infraestructura (Caragliu, 2009), o que las definen como aquella área, región o ciudad que saca provecho de las oportunidades que ofrecen las Tecnologías de la  Información y Comunicaciones (TIC) en la promoción de la prosperidad (Odeandaal, 2003).
 
Las Ciudades Inteligentes ofrecen un catálogo de servicios avanzados para que la administración sea auto sostenible y no sea una carga para las administraciones públicas. La importancia de la gestión electrónica viene dada, sobre todo, por la importancia que tiene el ciudadano en este proceso de conversión de las administraciones, ya que es el centro de esta transformación.
 
Por ello, Ciudades Inteligentes se basa, sobre todo, en servicios no sólo para los municipios, sino en servicios orientados a los ciudadanos: suscripción a noticias de cualquier tipo de la localidad (empleo, apertura del plazo de presentación de solicitudes de ayudas, alertas meteorológicas, etc.), consulta mediante SMS de resultados de concursos, oposiciones. Los municipios pueden ampliar sus servicios de atención ciudadana gracias a los múltiples canales, como es por ejemplo, el servicio telefónico automático de atención ciudadana, que supone no sólo el uso de Internet o la mensajería móvil sino también, el uso de un canal tradicional como es el teléfono.
 
Las ciudades tienen un gran impacto en el desarrollo económico y social de las naciones. Son verdaderas plataformas donde las personas viven y trabajan, donde las empresas desarrollan su actividad y en el marco de las cuales se prestan numerosos servicios. Son, además, grandes centros de consumo de recursos. Se estima que en la actualidad las ciudades son responsables del gasto del 75% de la energía mundial y generan el 80% de los gases responsables del efecto invernadero.
 
Ante este escenario que muestra un entorno urbano con una demanda creciente de eficiencia, desarrollo sostenible, calidad de vida y sabia gestión de los recursos, las administraciones públicas han de plantearse una evolución en los modelos de gestión de las ciudades. Para ello, la aplicación de las TIC se hace imprescindible y se traduce en el concepto Smart City, que adelanta, con sus servicios, la que ha dado en denominarse Internet de las cosas y la propia Internet del futuro.
 
¿Qué es una Smart City?
 
El término Smart City, empleado desde hace ya más de veinte años, hace referencia a un concepto de ciudad sostenible, que ofrece una serie de servicios y prestaciones que elevan la calidad de vida de sus habitantes, y que al mismo tiempo permite a la ciudad incrementar su competitividad y su capacidad para crecer económicamente. Es necesario actuar en múltiples dimensiones o ejes para que una ciudad se convierta en una Smart City, pero el elemento común que permite desarrollar cada uno de esos ejes es el uso y aplicación de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC). Es por ello que, necesariamente, el sector de las TIC ha de jugar un papel protagonista en el avance hacia este nuevo modelo de ciudad, ya que estas tecnologías constituyen el principal elemento facilitador, para el desarrollo de las Smart Cities.
 
Se define como “Smart City” (en castellano Ciudad Inteligente) como aquella ciudad que usa las TIC para hacer que tanto su infraestructura crítica, como sus componentes  y servicios públicos ofrecidos sean más interactivos, eficientes y los ciudadanos puedan ser más conscientes de ellos. 
 
En una definición más amplia una ciudad se puede considerar como “inteligente”, cuando las inversiones en capital humano y social, y en infraestructura de comunicación, fomentan precisamente un desarrollo económico sostenible y una elevada calidad de vida, con una sabia gestión de los recursos naturales a través de un gobierno participativo.
 
En un contexto tecnológico, el concepto Smart City y el de Internet de las Cosas son dos términos que van muy unidos. Ambos conceptos tienen en las comunicaciones M2M (máquina a máquina) su fundamento y adelantan, con sus aplicaciones y usos, la que está llamada a ser la Internet del futuro.
 
Precisamente esa Internet del futuro no solo consistirá en la conexión de cada vez más personas, sino en el planteamiento de un mundo digital en el que, idealmente, todo podrá estar conectado. Desde dispositivos, hasta objetos del mundo físico que habitualmente no disponían de esta conectividad; es el caso de los elementos urbanos, de los edificios, los coches, los electrodomésticos, los contadores, etc. y en general todo aquello que haya que gestionar o controlar. Sin duda, esta nueva “realidad en red” va a conllevar una nueva forma de gestionar una casa, cualquier infraestructura, una empresa, una comunidad, una ciudad o incluso la economía de un país.
 
La Smart City se convierte en una plataforma digital cuyo objetivo es maximizar la economía, la sociedad, el entorno y el bienestar de las ciudades, y que facilita el camino para un comportamiento más sostenible entre todos los agentes: usuarios, empresas y administración.
 
Las Smart Cities son necesarias para: 
  1. Integrar el uso de las TIC en la evolución de una ciudad implica mejoras notables en la provisión de los servicios vía sostenible para el desarrollo económico y social en las próximas décadas de la economía de las ciudades.
  2. Desde el punto de vista de los responsables municipales de los servicios prestados en la ciudad, la Smart City ayudará a la gestión automática y eficiente de las infraestructuras urbanas, lo que aporta ventajas como las siguientes:
  • La reducción del gasto en la provisión de los servicios.
  • La mejora en sí de los propios servicios prestados.
  • La fácil actualización para proporcionar nuevos servicios en el futuro.
El eje de una Smart City
 
Los ejes en los que suele incidir un proyecto de Smart City tienen que ver con la movilidad urbana, la eficiencia energética y en general, la gestión sostenible de los recursos, la gestión de las infraestructuras de la ciudad, el gobierno participativo y la seguridad pública así como con las áreas de salud, educación y cultura.
 
En el caso de las ciudades de países en vías de desarrollo la aproximación Smart City suele venir para ayudar a resolver problemas como los de congestión, tráfico, densidad urbana, etc., originado por la rápida urbanización llevada a cabo durante los últimos 10-20 años. Se trata de mejorar el transporte, las infraestructuras de comunicación y en general ayudar a atraer talento, así como fomentar la industria y el comercio.
 
Uno de los retos más importantes en este contexto es precisamente la burocracia, pero por otro lado, el hecho de que la mayoría de estas ciudades tiene estructuras bastante centralizadas permite abordar proyectos de grandes infraestructuras como Smart Energy Grid o e-Vehicle.
 
Son muchos los ejemplos de esta aproximación, entre ellos hay que destacar el de Sao Paulo en Brasil, Monterrey y Ciudad de México en México y Lima en Perú.
 
Estos seis ejes se basan – respectivamente en las teorías de la competitividad regional, el transporte, las TIC, los recursos naturales, capital humano y social, calidad de vida, y la participación de los ciudadanos en la gobernanza de las ciudades. Por lo tanto, nos deberíamos preguntar si realmente buscamos ciudades más inteligentes o bien al contrario ciudades más competitivas.
 
Una ciudad puede ser definida como “inteligente” cuando las inversiones en capital humano y social, tradicionales como infraestructuras y modernas como las tecnologías de la información buscan un desarrollo económico sostenible y una mejor calidad de vida, a través de una gestión racional de los recursos naturales, a través de la gestión participativa de todos los entes que interactúan en una población.
 
Por: Raymundo Pérez, Marco Antonio Trejo y Fadrique Torres de la Subgerencia de Fortalecimiento Tecnológico (FORTEC) de INFOTEC.
Twitter: @FortecTI @
Rpereolimxx @MarkPaulin @Fadrykq
 
Fuentes de información: Planet Media y Ametic.

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